Todavía te debo una canción…

No te fíes si te digo que es imposible
no dudes de mi duda y mi quizás
el amor es igual que un imperdible
perdido en la solapa del azar.

La luna toma el sol de madrugada,
“nunca jamás” quiere decir “tal vez”,
la muerte es una amante despechada
que juega sucio y no sabe perder.

Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte
que no salgo a buscarte porque se
que corro el riesgo de encontrarte,
que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor
que te sigo debiendo todavía
una canción de amor.

No corras si te llamo de repente,
no te vayas si te grito piérdete.
A menudo los labios más urgentes
no tienen prisa dos besos después.

Se aferra el corazón a lo perdido,
los ojos que no ven miran mejor,
cantar es disparar contra el olvido,
vivir sin ti es luchar contra el amor.

Incluso en estos tiempos…

Incluso en estos tiempos
veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.

Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.

Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.

Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.

Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar al filo de la aurora,
la falta que me haces.

Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.

En un rincón de mi alma

En un rincón de mi alma
donde tengo la pena
que me dejó tu adiós,
en un rincón de mi alma
se aburre aquel poema
que nuestro amor creó.

En un rincón de mi alma
me falta tu presencia
que el tiempo me robó,
tu cara, tus cabellos
que tantas noches nuestras
mi vista contempló.

En un rincón de mi alma
me duelen los consejos
que tu amor siempre me dio:
“pobres pero felices”,
“la cabeza siempre alta”,
“no ofendas a Dios”…

En un rincón de mi alma
también guardo el fracaso
que el tiempo me brindó,
lo condeno en silencio
a buscar un consuelo
para mi corazón.

Me parece mentira,
después de haber querido
como he querido yo,
me parece mentira
encontrarme tan solo
como me encuentro hoy.

De qué sirve la vida
si a un poco de alegría,
le sigue un gran dolor…
me parece mentira
que tampoco esta noche
vaya a escuchar tu voz.

En un rincón de mi alma
donde tengo la pena
que me dejó tu adiós,
en un rincón de mi alma
se aburre aquel poema
que nuestro amor creó.

Con las cosas más bellas
guardaré tu recuerdo,
que el tiempo no logre
arrancarlo de mi alma,
y lo guardaré hasta el día
en que me vaya yo.

Te quiero
(In memoriam)

Amores eternos…

Desnuda se sentía igual que un pez en el agua,
vestirla era peor que amortajarla;
inocente y perversa como un mundo sin dioses,
alegre y repartida como el pan de los pobres.

No quise retenerla, ¿de qué hubiera servido deshacer las maletas del olvido?
Pero no sé qué diera por tenerla ahora mismo
mirando por encima de mi hombro lo que escribo.

Le di mis noches y mi pan,
mi angustia, mi risa,
a cambio de sus besos y su prisa;
con ella descubrí que hay amores eternos
que duran apenas lo que dura un invierno.

Conservo un beso de carmín que sus labios dejaron
impreso en el espejo del lavabo,
una foto amarilla, un corazón oxidado,
y esta sed del que añora la fuente del pecado.

Antes que la carcoma de la vida cotidiana
acabara durmiendo en nuestra cama,
pagana y arbitraria como un lunes sin clase
se fue de madrugada, no quiso ser de nadie.

Le di mis noches y mi pan,
mi angustia, mi risa,
a cambio de sus besos y su prisa;
con ella descubrí que hay amores eternos
que duran apenas lo que dura un invierno.

A ti

A ti que te lo haces
de baile de disfraces cada día,

a ti que te lo montas
de niña tonta en medio de una orgía,

a ti que me has ganado
con un naipe marcado la partida,

a ti que te has colado
en el coto privado de mi vida.

A ti que aún no sabes
los besos que te caben en la boca,

a ti que has comprendido
que a veces el olvido se equivoca,

a ti que has preferido
vivir como si nada fuera eterno,

a ti que que has compartido
conmigo una almohada en el infierno.

A ti que has decidido
no prestar atención
a frases del tipo “ese menda va a ser tu ruina”.

A ti que has detenido
con un beso el reloj,
a ti que me enfermas,
a ti que eres mi envenenada medicina.

A ti que vas deprisa
por miedo a que la risa se marchite,

a ti que te diviertes
jugando con la muerte al escondite,

a ti que has levantado
el árbol de tu nido en el tejado,

a ti que has dirigido
la flecha de Cupido a mi costado.

A ti que has decidido
no prestar atención
a frases del tipo “ese menda va a ser tu ruina”.

A ti que has detenido
con un beso el reloj,
a ti que me enfermas,
a ti que eres mi envenenada medicina…